La Coctelera

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Categoría: Manuel Zelaya

6 Septiembre 2009

No sólo Micheletti sino que también los republicanos que lo apoyan están jugando la situación hondureña en las manos de Hugo Chávez critica el editorial del Post.  El bloqueo realizado por republicanos a la confirmación de Arturo Valenzuela, entre otros, para apoyar al gobierno de facto hondureño, sólo ayuda a Chávez, eterniza la crisis hondureña y quita argumentos a Estados Unidos para criticar a Chávez y a Ortega. El diario aboga por el Plan Árias. Zelaya: ¿Un mal menor?

Luego de dejar claro que quienes en verdad subvierten el orden democrático son Manuel Zelaya y Hugo Chávez, el diario pasa a presentar sus argumentos.

Apoya el Acuerdo de San José, el plan Árias, critica su rechazo por el “gobierno de facto” y aprueba la reciente suspensión de los US$ 31 millones de ayuda porque:

“By refusing to accept the Arias plan, Honduras's de facto government -- and its supporters in Washington -- are playing into the hands of the Latin American left.

La razón: la situación arriesga quitar legitimidad a todo nuevo presidente y alargar indefinidamente la crisis. Ajedrez que plantea un dilema difícil para la derecha – como lo ilustra y reformula el mismo editorial. Si Micheletti persiste, la administración norteamericana no tendrá después argumentos para criticar a Chávez y a Ortega – advierte.

Critica el bloqueo republicano a las confirmaciones claves de política hemisféricas. Arturo Valenzuela debiera ya estar solucionando este desorden "this mess" reprocha, porque "El único beneficiado por ese obstruccionismo (republicano) será Hugo Chávez" concluye el Post.

14 Julio 2009

Otto Boye es co-editor de CiberAmérica.

Podrá ser difícil un diálogo entre las partes en conflicto, pero no hay otro camino en Honduras, salvo que se decidan por la violencia, ese camino que al final sólo muestra perdedores y heridas abiertas por generaciones para la inmensa mayoría del país. La mediación iniciada por el Presidente Arias, de Costa Rica, está a la altura de su trayectoria, que lo hizo conquistar el Premio Nobel de la Paz tras su mediación en las guerras de Centroamérica que asolaron a varios países en la década de los años 80 del siglo recién pasado. Se trata de alguien con tremenda experiencia, por lo que cabe tener la esperanza de que corone con éxito su empeño. Ahora bien, hay que saber de antemano lo que implica una solución dialogada y, por lo tanto, negociada. Nunca será un camino donde las partes alcancen la totalidad de sus objetivos. Deberán, con imaginación creadora, encontrar vías intermedias que satisfagan a las dos partes. No cabe, creo, preguntar si eso es posible en Honduras, porque la responsabilidad de los contendores -expresada en el deber de lograr el bien común de esa nación- los compromete a hacer posible incluso lo que pudiere parecer imposible. No tienen escapatoria, menos aún en este caso en que toda la comunidad mundial está atenta y pendiente de que este conflicto se resuelva pacíficamente. Sin disminuir los deberes de Zelaya, surgidos de una conducta que contribuyó a precipitar a sus opositores al abismo en que cayeron, son estos últimos los que hoy tienen, en virtud de sus propios actos, la mayor cuota de pasos a dar para que la paz tenga una oportunidad histórica para terminar imponiéndose. Al final, ambas partes deberán ceder. Si no lo hacen, estaremos ante un temido callejón oscuro, sin otra salida que no sea la fuerza de las armas. Y eso sería una tragedia para Honduras, para América Latina y para el mundo entero.

11 Julio 2009

Sorprende que Roberto Micheletti haya rechazado la primera oportunidad de solución institucional  ‘elegante’ abierta por  la mediación  y prefiera utilizarla como respiro frente a la presión internacional. La mente golpista intenta imponerse incluso en la mediación.

Deja de esta manera graves interrogantes pendientes para el caso de que el diálogo liderado por el Presidente Oscar Árias (Costa Rica) no muestre progreso de corto plazo.

El Presidente mediador, Nobel de la Paz, comparte la postura de José Miguel Insulza (OEA) de que la condición básica para avanzar es la restitución del Presidente Manuel Zelaya.

Organizaciones de DDHH señalan que ya hay 5 víctimas mortales en Honduras. Incluso el conservador The Economist advierte que “The longer the stalemate lasts the uglier things may get.” Ayuda-memoria de que  golpes, estados de sitio y gobiernos de facto toman a la ciudadanía de rehén e impunemente cometen y toleran crímenes que transgreden la integridad y terminan con la vida de opositores. Asunto que hace cuestionable el constante flirt de CNN en Español con el régimen de facto hondureño;  tampoco el  delictual insulto de Ortez al Presidente Obama lleva a CNN a considerar  criterios deontológicos para evitar el sesgo derechista de sus comentarios. Más a la derecha aún, para Otto Reich el gobierno de facto es ‘legal y constitucional’ y delata así complicidades políticas impresentables con los golpistas.

El presidente Chávez, que se había mantenido en segundo plano en este caso, critica ahora el apoyo de la Secretaria de Estado Hillary Clinton a la iniciativa: por llevar a  un presidente legítimo (Árias) a recibir a uno de facto rechazado por la comunidad internacional.

Mientras que  Manuel Zelaya mismo destaca el papel positivo que ha jugado Estados Unidos.

La primera ronda de mediación en casa del Presidente Árias no dio los resultados esperados de apertura de un diálogo personal, mediado por el dueño de casa, entre el Presidente Zelaya y el líder golpista Roberto Micheletti. La apuesta era alta – Micheletti mantuvo el rechazo a la restauración presidencial de Manuel Zelaya, rechazo que es efectivo sólo por la continuidad del apoyo de los militares al golpe.

La idea de una negociación prolongada no parece una buena idea: los partidarios del Presidente Zelaya temen – a primera vista con razón - que Micheletti intente ganar más que un respiro: tiempo para que el régimen salido del golpe se acomode en el poder, se imponga a la población. Un efecto perverso real y contraproducente.

El canciller Amorim, de Brasil, había advertido que se requería una pronta restitución de Manuel Zelaya a la presidencia; que la prolongación del status quo del golpe generaría un movimiento social  y una restitución de Manuel Zelaya por la vía de la presión social. En L'Aquila, los presidentes Lula da Silva y Barack Obama revisaron la situación de Honduras y coincidieron en la restitución de Manuel Zelaya a la presidencia. El reloj está ya en la pared para los golpistas que desafiando sus propias probabilidades optan por ignorarlo.

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Bitácora Americana es un cuaderno de CiberAmérica, editado para compartir con vosotros temas de interés de América Latina.

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